Hoy el Vado es un pantano, y los restos mínimos,
casi irreconocibles, de un pueblo.
Pero en este lugar estuvo Juan Ruiz, porque tenía
mucha devoción a la Virgen de su iglesia, a la que dedicó
algunos versos. Por eso la Ruta del Arcipreste pasa por El Vado, y cualquier
que quiera hacerla entera debe pasar por este lugar.
Se llega al Vado desde Tamajón, por la carretera
que bordea el embalse. Se cruza la presa, en la que un monolito puesto en
1950 recuerda a Juan Ruiz en sus andanzas por estos lugares, y luego se
sigue andando, un par de kilómetros, bordeando la orilla derecha
del embalse del Jarama, hasta encontrar un
conjunto de edificios arruinados de los que sobresale un antiguo templo románico.
Era una iglesia construida con la oscura piedra pizarrosa
de la zona (estamos en plena Sierra Negra del Ocejón y aún se sostiene en pie media espadaña.
En su interior, hoy solamente cardos y altas hierbas, estuvo
el altar de Santa María del Vado, un lugar muy alabado como
dice de él don Juan Ruiz.
Tampoco hay aquí hoteles, restaurantes ni clase
alguna de solaz. Solo Naturaleza viva, paisajes de montaña, bosques
y agua en abundancia. Y caminos semiborrados por los que el Arcipreste hizo
su travesía.