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LA ATALAYA
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En su gran plaza mayor recitó sin duda sus versos, y el aire fresco de su atalaya castillera miró el limpio horizonte de valles y montañas. |
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En una atalaya sobre el valle del río Jarama, Uceda fue siempre un bastión importante de los obispos toledanos,
que aquí tenían su fortaleza desde la que custodiaban el paso
hacia la sierra. Juan Ruiz pasó por Uceda rumbo a las cumbres y el
alto Lozoya.
En su gran plaza mayor recitó sin duda sus versos,
y al aire fresco de su atalaya castillera miró el limpio horizonte
de valles y montañas.
En Uceda merece verse la calle mayor, la gran iglesia parroquial
dedicada a la Virgen de la Varga, la plaza mayor, espléndida, con edificios antiguos, incluso una casona que perteneció a los cartujos de El Paular, hoy rehabilitada como Casa Rural y Hotel. Sobre todo interesa en Uceda ver los mismos edificios que visitó el Arcipreste: las ruinas de la iglesia de la Varga, que sirven hoy de cementerio, y que ofrecen portadas de limpios perfiles, capiteles vegetales, y tres ábsides semicirculares de purísima arquitectura románica.
Además, allí cerca, quedan restos del gran castillo ucedano, torre herrena, los restos de su atalaya central, y muchas cerámicas árabes y cristianas todavía por el suelo, que dejan como en carne viva el paso de la historia.
Hoteles
- Casa Rural de La Cartuja
Plaza Mayor
Fiestas
De la Virgen de la Varga, en agosto.
La tradición dice que esta virgen se apareció en tierra de
moros a un vecino de la villa que estaba prisionero y que jugó una
partida de cartas con su carcelero, ganándola gracias a la Virgen
y saliendo libre de vuelta a su tierra, poniendo finalmente las cadenas
moras ante el altar de Nuestra Señora. El Arcipreste cantó
también a la Virgen, seguramente a la de la Varga, muy querida en
esta zona preserrana.
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