Juan Ruiz se inspiró en la puerta del templo de Beleña para escribir su recorrido poético por los doce meses del año. En la iglesia de Beleña del Sorbe, obra del siglo XIII, se ven talladas con nitidez y hermosura las representaciones agrícolas de los doce meses del año, además de otras múltiples figuras de ángeles, demonios, soldados y mujeres.
En el arco románico de su portada, con todo detalle
se ven las faenas de la escarda, la siega, la vendimia, la arada y la siembra,
además de las fiestas primaverales, la salida de los caballeros a
la guerra, las comidas navideñas, etc.
El templo de Beleña es uno de los más bonitos
y visitados del Arte Románico de Guadalajara, y aunque todavía tiene una carretera mediana para llegar hasta él, merece la pena ver el pueblo, el templo, el castillo ruinoso en lo alto de todo, y el espectacular paisaje agreste por el que discurre el río Sorbe, hundido entre peñas, y cruzado por un estilizado puente también románico.
Viajar a Beleña, que está muy cerca de Cogolludo,
es viajar sin equivocación posible al siglo mismo del Arcipreste.
Su aspecto actual es el mismo que Juan Ruiz visitó en el siglo XIV.
Aquí no hay hoteles, ni restaurantes, ni siquiera
bares. Aquí hay historia, arte, y aire puro.