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La obra única y admirable de Juan Ruiz es el Libro
de Buen Amor. Así lo llaman todos desde 1898 en que Menéndez Pidal propuso ese nombre a lo que hasta entonces habían sido
una gavilla de versos o poesías compuestas por un Arcipreste de Hita.
Tres manuscritos (el Gayoso, el de Toledo, y el de Salamanca) nos han conservado con ligeras variantes la obra exquisita del Arcipreste, compuesta entre 1330 y 1350. Más de 7.000 versos tiene el libro, en el que se incluyen
enxiemplos (cuentos o fábulas), paráfrasis y adaptaciones de textos latinos (sobre todo del Ars Amandi de Ovidio),
peroratas didácticas, un relato alegórico, muchas sátiras
e infinidad de poesías líricas. El estilo o metro en que está escrito es la llamada cuaderna vía, esto es, una estrofa de cuatro versos de catorce sílabas, que riman todos con consonante, y que le dan el carácter de la poesía culta de la época, la del mester de clerecía.
La interpretación que han dado los científicos
y críticos literarios al Libro de Buen Amor es muy variada: unos
piensan que es simplemente un libro irreverente, crítico, burlón
y satírico, y otros creen que su sentido último es siempre
didáctico, ejemplarizante, religioso en el fondo.
Cualquiera puede verlo como quiera. Es sonoro, hermosos
sus versos, divertidos sus contenidos, luminoso y vibrante.
Es un libro, este del Buen Amor, que encariña y
decide a quien lo lee mirar los lugares donde vivió y se inspiró
el autor. La Ruta del Arcipreste te ofrece eso: viajar sobre las huellas
de Juan Ruiz, escuchando sus versos, los de Buen Amor.
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